EN ESE VACÍO SURGE LA LLANURA

La interminable contienda electoral en la Argentina nos deja retazos de asuntos que deberían guiar correcciones. La otra vez, vi un video, en el cual un funcionario de Mauricio Macri, contó que para articular un discurso ganador, no se debe proponer ni explicar nada en la campaña electoral. No me puedo enojar con Macri ni con Duran Barba, me pienso como parte de una sociedad teledirigida con mensajes subliminales, de una sociedad que vive corriendo, no existe tiempo para pensar. No debemos pensar. Tenemos incorporado el chip que nos hace repetir, a diestra y siniestra, "todos los políticos son iguales"; y muchas veces creemos que quienes vienen desde afuera de la política serán mejores, no están embarrados con la mugre de la actividad política, no necesitan vivir de la política. En estas jornadas de elecciones en el querido Chaco, apreciamos una maquinaria de manipulación preparada para desinformar a una gran parte de argentinos que no conocen la provincia. No conocen ni la historia ni el presente. En algún lado, se diseñó esa llanura social que lleva a pensar a los asesores de campaña que las elecciones se pueden ganar sin realizar propuestas, con apelaciones falsas y sensacionalistas. Las amas de casas están indignadas con el precio de la cebolla, les mostraré una bolsa de cebollas. Me disfrazaré de maestra para hacer empatía con los docentes.  Recuerdo (y ahora lo comparto) un texto de Roberto Arlt que decía: "El lector deja abandonado el diario. Clava los ojos en el vacío. Inconscientemente apoya la mejilla en una mano. La forma de los objetos circundantes desaparece de su percepción. Un torbellino gris rueda en su cerebro hasta estabilizar un vacío perfecto. En ese vacío surge la llanura". 

No hay comentarios:

Publicar un comentario