¿LA MORENIZACION DE ALGUNOS CHAQUEÑOS?


Mateo Alemán, fue uno de los chaqueños presentes
"Vivir con lo nuestro" fue la consigna del congreso de la Agrupación José Ber Gelbard que se llevó a cabo el viernes último en Capital Federal. Guillermo Moreno fue el gran protagonista del encuentro. Las palabras de Moreno, a auditorio repleto, no tardaron en colarse en los distintos medios nacionales. Con ustedes, “El malo de la película” dijo el presentador, y el secretario de Comercio desenfundó un arsenal de argumentos para respaldar su accionar en el marco del proyecto Nacional que lidera Cristina Fernández de Kirchner. Está visto que los k tienen pocas ganas de tomar el camino de la prolijidad discursiva, ni son amigos de las protocolares hipocresía muy comunes en ciertos planos de la política. Planifican, hacen y dicen. El auditorio no se cansó de escuchar la efusiva defensa de la producción y el empleo nacional ni las colosales chicanas que les dedicó a quienes en otros tiempos manejaban los datos del INDEC para fines especulativos, que nada tenían que ver con los fines nacionales. Empresarios peronistas de todo el país, y de todos los sectores, se encendieron con el fuego de la defensa irrestricta del mercado interno. Entre esos empresarios, por el Chaco estuvieron Mateo Alemán, Elían Jovanovich, Raúl Kohan, Jorge Fernández, entre otros. La Gelbard, en este primer año de existencia, ya logró sacar del armario a Celestino Rodrigo, no son pocos los economistas ortodoxos que dicen: “Después de Moreno vendrá un Celestino a destapar la olla”, aunque nada dicen del entrañable José Martínez de Hoz. Ciertamente, es positivo que el empresariado chaqueño ponga a disposición del debate político, a dirigentes que tienen visiones distintas a quienes habitualmente salen en los medios de comunicación para quejarse de la presión tributaria, para pedir achicamiento del gasto público, para protestar por la inseguridad, para informar que fueron victimas de un robo, para pedir subsidios, o no se para cuantas cosas más. En el Chaco, en los últimos tiempos prosperó ese discurso conservador que tiende a sumar adeptos bajo el argumento que no importan las diferencias partidarias, cosa que es cierto, no importan las diferencias partidarias pero si debe importar las líneas que separan las ideologías. Solamente con los campos ideológicos bien definidos, se puede aprovechar ésta oportunidad histórica para el debate. En el tren de la cómoda diplomacia puede marchar la idea que todo da lo mismo y que todos son los mismos. Y la verdad, dependiendo de que lado ideológico uno se sienta, no es lo mismo Gelbard que Martínez de Hoz, no es lo mismo Moreno que Cavallo, no es lo mismo Macri que Cristina Kirchner, no es lo mismo el PRO que el Frente para la Victoria. Frente a discursos antiestatistas, bienvenida la morenización de un sector del empresariado chaqueño.

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