AL FINAL NO ERA PREMATURO HABLAR DEL 2.015

El intendente de Puerto Tirol, en Abrapalabras, confirmó el pasado "jueves" que en el día anterior existió una reunión política encabezada por Capitanich, en la cual se hablo del 2013, y del 2.015. Hugo Sager se limitó a decir que fue un debate abierto y sincero. 

En esa reunión, habría existido un solo nombre para ir al Senado, que no es el de Capitanich. Este enroque que está en laboratorio, sería una variación estratégica de cara a la continuidad del proyecto en el 2.015. Esto quiere decir, que las elecciones del año 13 son parte de la estrategia 2.015. 


El justicialismo, está atado a la sobreabundancia de imagen positiva de Capitanich, un gran premio para la gestión pero a la vez es un gran freno para el resto de los dirigentes. Si uno repasa la cantidad de publicaciones, se puede concluir que “El oficialismo es Capitanich”. Y este punto fue parte de la reunión, donde el líder expuso las duras verdades para quienes  pretenden acomodarse en la grilla de partida de la carrera sucesoria. 

En boxes, la primera muralla que deberían saltar es el nivel de desconocimiento, y luego algo no menor, sumar puntos en la intención de votos. Si el 2.015 se adelanta parcialmente al 2.013, Eduardo Aguilar estaría mejor acomodado en esa urgencia para acompañar a Capitanich, no por bueno sino porque tiene a su cargo un Poder Legislativo, que todas las semanas produce eventos públicos, y esto –intuyo- permite que el nivel de desconocimiento a nivel provincial disminuya. Es una ventaja comparativa que no puede soslayarse, y mucho menos cuando todo parece indicar que los Intendentes no harán ninguna rebelión en la granja para sumar poder de decisión. Si Capitanich nomina, en esta buena estrategia de dividir el 2.015 en dos etapas, lo hará con los números arriba de la mesa. Las bases seguirán los lineamientos que surjan de los acuerdos dirigenciales. Con dos años por delante, el nominado, tendrá la misión de sumar 50.001 preferencias en ese duro nicho que define elecciones en el Chaco.

Sager y Peppo, son dos de los intendentes que tienen ganas de ponerse en la grilla de partida, pero creo que uno de ellos, debería posponer sus intenciones para permitir la conformación de una unidad con bases territoriales más significativas, aumentando el peso específico en los futuros acuerdos. Gustavo Martínez, buscaría la intendencia de Resistencia, una buena opción para entrar por la retaguardia mientras Aída Ayala intentará conquistar la provincia. A Gustavo Martínez la ecuación le cerraría perfecta si Capitanich se tira a un tercer mandato, y ahí se explica por qué intentó mover la estantería mediática cuando pidió una consulta popular. Habría que ver cual fue su reacción después de la reunión, por las fichas que teóricamente movió Capitanich. Pero ¿Por qué al gustavismo le convendría la re-reelección de Capitanich? por la sencilla razón que el camino a la gobernación deseada se ensancharía en el 2.019, sin Aída y sin Capitanich. 

Hasta aquí el kirchnerismo en el Chaco no pudo plantar banderas firmes. La Cámpora no tiene ni la intensidad ni la extensión que logró en otras provincias, los partidos aliados si bien contribuyen a instalar el discurso k tienen exigua significancia electoral (ver elecciones municipales). El kirchnerismo, en el Chaco, es algo abstracto, multiforme y muchos dirigentes peronistas se suben a la nave por temor a quedarse náufragos en el futuro-  y creen que las fotos del presente impedirán el temido naufragio-. Cuando digo multiforme, me pregunto ¿Qué tiene Bergia de Kirchnerista? A Buenos Aires, cuentan algunas fuentes, que van chaqueños a ofrecer sus servicios militantes, pero los K también son pragmáticos, no compran espejitos de colores. Sigan trabajando. En el reciente plenario, además de la movilización militante, se puso en marcha un proceso para convencer a la casa Rosada, que uno de los convocantes es ideal para ocupar un lugar en el senado, y que otro es ideal para Diputado Nacional (Si llega por esa vía, sería muy festejado por Capitanich).

Si bien el gobernador forma parte del proyecto nacional y popular que conduce Cristina Fernández de Kirchner, en una visión pragmática del asunto, podemos decir que el mapa decisorio tiene dos parcelas, una a cargo de Capitanich y otra a cargo de Cristina Fernández. Esto significa, los cargos electivos nacionales serían distribuidos bajo consensos. No quiero pensar, que pasaría si el kirchnerismo patea el tablero con intenciones de poner una pieza en el enroque. Por ahora, el Kirchnerismo no tiene esa pieza confiable pero de mucho buscar capaz que la encuentren.





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