¿Quien es este Paul Krugman, que se atreve a tomar las
políticas económicas aplicadas en la Argentina , como el ejemplo que deben seguir los
países europeos? Y no conforme con eso, ahora cuestionó a los medios de
comunicación que informan sobre Argentina casi siempre con tono negativo. ¿Krugman?
¿De que planeta viniste?
Krugman, fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en
el 2008, por su análisis de los patrones comerciales y la localización de la actividad
económica. Además, es un habitual crítico de las políticas conservadoras que se
aplicaron en EE.UU, en Europa, en América latina durante los noventa, de las políticas
recetadas por el F.M.I y por la reserva federal. Krugman, es leído por millones
de personas en el mundo entero, por académicos, por consultores, por
gobernantes, y por el público en general (como yo). Su gimnasia dialéctica le
permite ofrecer explicaciones simples sobre los complejos fenómenos económicos
que se suscitan en el mundo; y esto acaso lo transformó en el chico malo de
la clase. Fue uno de los adelantados que
avizoró la crisis europea, y ahora es uno de los adelantados en manifestar que
las improvisaciones para resolver esa crisis no albergan resultados positivos
para la zona euro.
Krugman en sus distintos aportes, rescata parte de la
fisonomía teórica del keynesianismo, al mismo tiempo utiliza las crisis
asiáticas y latinoamericanas, como resortes para interpretar que las crisis que
se suscitaron desde el 2007 para acá pudieron evitarse; y fundamenta que la
puerta de salida para las crisis actuales es conseguir la siguiente
combinación: “El crédito fluya de nuevo
y estimular el gasto (al buen estilo keynesiano de toda la vida)”
Krugman, es un analista de las profundidades de la economía,
intenta darle una vuelta de tuercas para descifrar los por que, como se fueron
sucediendo los hechos, como se sale de las crisis y como se hace para evitar
que se repitan las crisis. La economía, por lo general es conceptualizada como
la ciencia que pretende resolver el dilema de cómo hacer frente las necesidades
ilimitadas con recursos escasos; y Krugman plantea que en una economía en
recesión siempre hay recursos sin utilizar que se podrían poner a trabajar, con
lo cual en estas crisis que no pueden resolverse desde el pensamiento ortodoxo “la verdadera escasez no es de recursos
sino de comprensión”.
Y aquí cabe una mención para la recuperación que
experimentó nuestro país después del 2002, que se dio por la comprensión que
tuvo Néstor Kirchner del problema económico que azotaba al país, se restauró la
confianza del sistema bancario que hizo fluir el crédito de nuevo, y además
puso en marcha una política fiscal expansiva al mejor estilo keynesiano.
En uno de sus libros (De vuelta a la economía de la gran
depresión y la Crisis
del 2008) apuntó que la crisis argentina
“Ofreció una demostración dolorosamente clara de cómo las políticas económicas
ampliamente alabadas pueden llevar al desastre de una Nación”. En este
libro también Krugman hizo hincapié de cuan similares y radicales fueron las
políticas reformitas de Argentina y México en los 80-90, Cavallo y Aspe los
elegidos para las carteras económicas, hermanados en “La crisis del tequila” y remarca que
la única diferencia fue que “Argentina privatizó la compañía estatal de
petróleo”.
Tengo la impresión, ligera impresión, que Krugman se rebela
frente a esos observadores económicos, que circunspectos y con exagerada
solemnidad, riegan de palabras elogiosas o despectivas, en función de las tareas
serviles de los gobiernos para favorecer a las corporaciones. Es así que los
observadores llenaban de alabanzas a México y Argentina, hasta pocas horas
antes de la llegada de las grandes crisis. Es poco probable que un economista
de la Escuela
de Chicago se atreva a decir que “La
salida del un peso- un dólar, es una historia de éxito notable, que sin duda es
un ejemplo para la zona Euro”
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Gráfico publicado en The New York Times |
Cr. César López
(Abrapalabras)
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