ALIADOS SÍ, ALIADOS NO

El partido justicialista vive horas cruciales de cara a los próximos cuatro años de gestión. Las miradas dirigenciales, se cruzaron de un lado hacia el otro, mientras escuchaban la enérgica voz que utilizó el presidente del partido para sacarlo del letargo, del aburguesamiento, del pensamiento corto y del enviciamiento  por las operaciones internas que padecen algunos ventajistas. Las sísmicas palabras del líder hicieron temblar a esos sacos que fueron  devueltos a las perchas después de haber vestido las apresuradas ambiciones; y todavía retumban en los oídos de quienes hasta hace no mucho ostentaban esa reserva electoral que les permitió, entre otras cosas, el mezquino desdoblamiento del 2007. Ya nada es como entonces. Jorge Capitanich desplazó a la Alianza con una genialidad estratégica: combinó su propio capital electoral con una porción precisa de capital electoral ajeno. La evolución del capital electoral propio de Capitanich es indiscutible merced a una gestión innovadora. Sin embargo, cabe anotar que hace pocos días, cuando “El después” remolineo, “El antes” se sumó al compás de  ese remolino. La legitimidad del liderazgo de Capitanich se cimienta en la gestión, en ese hacer cotidiano y en esa visión de la inmensidad. La impronta Capitanich no es susceptible de adquirirse por el simple hecho de pertenecer al mismo gobierno, hay un antes y un después. Quienes crean que ese después les llegará de arriba a los de antes es una  simple ambición de un cargo, de un quiero ser antes que de un quiero gestionar. En este mismo plano se dan los debates sobre la permanencia de los aliados o no. Hay dirigentes como Eduardo Aguilar que sostienen que ningún partido es por sí mismo la expresión mayoritaria de la sociedad, y otros aplican la relación transitiva a las malas experiencias de Oscar Arevalo, Carlos Martínez o del propio Egidio García para argumentar en voz baja sobre la necesidad de peronización de la gestión.  Sin embargo, me parece que abrir o cerrar las puertas del Partido no es el dilema central  sino más bien quienes son bienvenidos y quienes no. En la actual lista de candidatos a diputados provinciales hay foráneos bien aceptados por la clase dirigencial. Otros huéspedes del Frente Chaco Merece Más, por peores o por zigzagueantes que sean, no alteran ni en más ni en menos la legitimidad de Capitanich, sino que en cierto punto, constituyen un necesario muro de contención para la ortodoxia de algunos dirigentes del partido justicialista que, por ejemplo, fueron incapaces de agregar valor a la tracción territorial que aportan mediante la formación de nuevos cuadros políticos solventes para la funcionalidad ejecutiva y legislativa. 

“Cuando se quiere reforzar a un partido debe lograrse cierta cantidad de trato injus­to evidente. Esto le confiere un capital de buenas conciencias que tal vez no tenían hasta entonces.” FRIEDRICH NIETZSCHE
 César López (Abrapalabras)

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