LA DEMAGOGIA SIN LIMITES


Los opositores de la Argentina, sumidos en la depresión de legitimidad intentan la escalada a costa de golpes bajos que le propinan a los jubilados y a la sociedad en general. El arco opositor, cada vez más irracional pretende hacer rehenes a los jubilados. La construcción política no puede cruzar la frontera del increíble patrón  antikirchnerista, y arribaron a un ligero consenso para presentar un proyecto de quiebra del sistema previsional argentino. Mientras los fondos fueron manejados arbitrariamente por las AFJP, a ninguno de estos iluminados se les ocurrió un proyecto semejante. Acaso esto sea porque muchos de estos individuos son garantistas de las cajas de las corporaciones.

La verdad histórica es contundente. Muchos de los tutores del demagógico proyecto son los mismos que recortaron el 13% a los salarios de los empleados públicos y jubilados en el 2001, fueron participes del secuestro de los ahorros privados mediante el corralito, y fueron los gladiadores que defendieron hasta el ultimo segundo el manejo de los fondos por parte de las AFJP.

El proyecto de los opositores, adolece de seriedad política porque al consenso marco de oposición indiscriminada al kirchnerismo, no pudieron sumarle  un consenso especifico sobre la fuente de financiación del incremento en cuestión. Tampoco, nadie puede garantizar que  ese grupo heterogéneo (Grupo A), parcelado en tantos lotes como dirigentes haya, esté en condiciones de sostener en el tiempo este proyecto, en el remoto caso que algunos de ellos (de izquierda, centro o derecha) se encuentre con el milagro personal de ganar las presidenciales del año que viene.

El ministro de economía, Amado Boudou señaló que el Gobierno no tiene recursos para elevar la jubilación mínima al 82 % del salario mínimo ni tampoco para ajustar los haberes mal liquidados de acuerdo con los fallos de la Corte Suprema y estimó que por ambos conceptos produciría un costo para la ANSeS de $ 30 mil millones anuales y provocaría un déficit equivalente al 2,5% del Producto Bruto Interno (PBI). Además, el ministro explicó las limitaciones de utilizar el Fondo de garantía como fuente financiera ya que el 40% de las inversiones del Fondo de garantía están en papeles y no es factible venderse de inmediato y el 60 % restante “requiere entre 7 y 8 años para poder realizarlos”. Si hoy se vendiesen esos activos, a valor actual se recibirían sólo $ 69.930 millones de los 140.000 millones acumulados, es decir que se perderían $ 74.000 millones respecto del valor nominal de esos papeles.

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