ALIADOS PARA QUEBRAR UN PAIS


Y un buen día la Alianza entre radicales y frepasistas llegaron al poder, cientos de promesas electorales por cumplir que si hubiesen firmado un pagaré, hoy estarían condenados por estafadores. La primera medida que uno recuerda fue “El impuestazo” y la ultima fue “El corralito”, pero en el medio hubo otras medidas que también merecen el recuerdo por el impacto social que causaron, la desocupación, la pobreza, la marginalidad, la indigencia, la migración interna hacia conglomerados urbanos.

En diciembre de 1999 bajo el concepto de reforma tributaria se estableció “El impuestazo” que significó, entre otros puntos, reducción del mínimo no imponible de 4800 pesos a 4020, las deducciones especiales pasaron de 18000 a 13500, las deducciones por cónyuge de 2.400 a $ 2.040, por hijo menor de $ 1200 a $ 1020. En mayo de 2000, se procedió al recorte de salario a los estatales.

Era impensado pero durante la gestión de la Alianza la “modernización” del régimen laboral también fue parte de las decisiones políticas enmarcadas dentro de lo que se conoce como neoliberalismo, que en Argentina no era otra cosa que profundizar el menemismo que tanto repudiaron durante la campaña electoral. Ahí nos quedó en la memoria la flexibilización laboral de Abril del 2000, y todas sus consecuencias.

El 18 de diciembre de 2000 el presidente Fernando De la Rua anunció El “Blindaje financiero”, un paquete de apoyo financiero de U$S 39.7 mil millones a través de distintas operaciones con el FMI, el BID, y el Banco Mundial, bancos acreedores de mercado de títulos públicos. Y el riesgo país no bajó hasta los 600 puntos, el clima desconfianza se sostuvo y José Luis Machinea se fue.

Ricardo Hipólito López Murphi llegó con la propuesta ortodoxa “creativa y superadora” de todos los males argentinos. Reducción del gasto público por unos 2.500 millones de dólares, incluido el recorte al sistema educativo. Duró pocos días al frente del Ministerio de Economía. Frente a tanto fuego neoliberal que incendiaba al país, había que darle la oportunidad a ese hombre que repetía “yo tengo un plan”: Domingo Cavallo. Esta decisión del gobierno de la Alianza fue como algo así como pretender apagar el fuego con nafta. La primera decisión de impacto fue en abril del 2001, se puso en vigencia la conocida “ley de impuestos al cheque” por el cual se gravan las operaciones bancarias.

El 1 de junio el gobierno realizó el “Megacanje” por 29.500 millones de dólares. Bajo el lema de déficit cero, se impuso un recorte del 13% para los jubilados. En esos tiempos Patricia Bullrich y Gerardo Morales creo que formaban parte del gobierno. En octubre del 2.001 la tasa de desocupación era de 18,4%. En noviembre de 2.001 la Alianza anunció una operación de “canje voluntario” para los tenedores de títulos públicos residentes en el país (mayoritariamente, Bancos y AFJP por un pagaré en dólares, garantizado con la recaudación impositiva. Cavallo se mostró eufórico con los 55.000 millones de dólares alcanzados pero el riesgo país siguió en alza, y las auditorias del FMI ocupaban las tapas de los diarios.

El 03/12/2001 se estableció “El Corralito”. Entre marzo y noviembre de 2001 se fugaron depósitos del sistema financiero por unos quince mil millones de dólares. Y por supuesto que los préstamos para el sector privado, es decir para la inversión y la producción cayeron en 9.000 millones de dólares, en el 2001, hubo 2.696 quiebras empresariales.

Y otro buen día tras la sucesión de fracasos políticos, económicos y sociales la Alianza de los Carrió, de los Bullrich, de los Morales, de los Alfonsín, de los Cobos, de los Rozas, de los Stolbizer se fueron simbólicamente en el Helicóptero junto a De la Rua, sin poder crear fuentes de trabajos, sin poder jubilar a las amas de casa y otras victimas del sistema previsional, sin poder establecer la movilidad del haber jubilatorio dos veces al año, sin poder conseguir el superávit gemelo, sin poder estatizar las AFJP, sin poder incrementar las reservas del BCRA, sin poder desendeudar al país, sin poder sacarse de encima al FMI, sin poder aumentar la porción coparticipable a las provincias del impuesto al cheque, sin poder mejorar las exportaciones del sector agropecuario, sin poder crear las condiciones para aumentos salariales, sin poder invertir en cloacas, en provisión de agua potable, en construcción de viviendas, en rutas, en puentes, en educación ni en salud, sin poder solucionarles el problema de deuda de las provincias…

…Y en estos buenos días, sin ponerse colorados, amenazan con volver!

Cr. César López
 (Abrapalabras)


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