EN RÍO SUCIO NO VALE EL DILEMA DE CAÑA O PESCADO

Si bien la presencia de Cristina no alcanzó para impedir o modificar la reforma tributaria, se puede aventurar que su presencia fue una gota en el desierto, eleva el volumen de la política frente a un gobierno corporocratico. La dirigencia política, está condenada a discutir todas las iniciativas que surjan de la plataforma empresarial del gobierno de Cambiemos. El
Senado no es un living para tertulias de negocios sino un recinto para debatir leyes.
Los debates previsionales, laborales e impositivos, se circunscriben en cómo organizamos el país. El dilema es ¿El país se mueve  para responder intereses de las corporaciones o se mueve para satisfacer necesidades públicas?. 
El gobierno representa a gente de negocios (a gran escala, preferentemente de la economía de especulación), no a la gente del pueblo (pequeña y mediana escala de la economía de la producción y trabajo).
En ese dilema, podemos situar la frase crítica de Cristina, y que se circunscribe en la percepción elogiosa de la Revista Forbes. Cristina cierra su exposición con una idea que está en la mente de muchos argentinos. "A lo mejor, los que están haciendo pingues negocios se van, y queda la dirigencia política para hacerse cargo de todo". Forbes eligió a Marcos Peña como el Ceo del año. ¿Cómo piensa el Ceo de Ceos? se pregunta la revista.
En un entorno gubernamental que representa a la gente de negocios especulativos es lógico que los trabajadores activos, jubilados, desocupados no estén en la mira como sujetos. Son pensados como parte explicativa de los costos laborales o de déficit fiscal. El trabajador activo es pensado en término de costo laboral, o sea de reducción del beneficio empresarial. Y el trabajador jubilado es visto como parte del déficit fiscal.  El trabajador desocupado es pensado como ocioso o falto de la cultura del trabajo.

Esteban Bullrich, en el debate, utilizó la vieja,  inoxidable y estigmatizadora metáfora para explicar que los trabajadores desocupados deben recibir una caña de pescar y no los pescados. Sin embargo, cuando el Río de la producción y trabajo es contaminado por la basura de la especulación, el problema no pasa por el dilema de la caña o los pescados. El dilema gubernamental es limpiar o ensuciar el río. El gobierno de Macri, decidió ensuciarlo.

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