GLOBOLUDOS/MILITONTOS


Nuestros ojos chocan con el montaje actoral de la gobernadora de Buenos Aires. En el plano corto de la agresión, de un lado tiran militontos, del otro responden con el  globoludo. No me gusta hablar con los términos de esa batalla recortada por la estigmatización ni tampoco tengo ganas de detenerme las escenas teatrales de Vidal. En el plano largo de la reflexión se debe admitir el triunfo de la economía de la especulación sobre los ejes del sentido común neoliberal.
 
El sentido común neoliberal viene victorioso desde 1976, más allá de los cimbronazos que recibió en 2003-2013. La historia demostró que es muy costoso para los intereses nacionales y populares. Contiene hiperendeudamiento, hiperinflación, crisis de deuda, hiperdesocupación, crisis social. Es una etapa superior del sentido civilización frente a barbarie. Está harto impregnado en los argentinos. La Forestal, una gran corporación "civilizó" por medio de la explotación y represión a los trabajadores. Desde arriba, o peor desde el medio se acusa a los excluidos y desocupados como falto de cultura de trabajo; promueven volver a una cultura de esclavitud o de menos derechos.

La victoria política de Mauricio Macri es consecuencia de esa victoria ideológica de la economía especulativa. No existe conciencia política de los daños sociales que produce la praxis neoliberal.

El viento hegemónico golpea a las mayorías populares,  entra por todas las puertas y ventanas de los medios de comunicación.
Importa más la reducción del costo laboral que la reducción del poder de las corporaciones. Los despidos, las amenazas de despidos se multiplican para abaratar el costo laboral. 
La voluntad de las corporaciones no solo utiliza los brazos gubernamentales sino también las expresiones de Pequeños y medianos empresarios que consideran al salario como enemigo irreconciliable de la rentabilidad. En muchos casos, la rentabilidad de las pymes está más amenazada por el poderoso juego de las grandes corporaciones que por el juego de sus trabajadores. 
Las corporaciones están presentes en el presupuesto de gastos e ingresos de un pyme. Fijan el piso para el costo de las pymes; y fijan el techo para los precio de los bienes y servicios que ofrecen las pymes. Por el lado del gastos de una pyme; están presentes en los ítems energía eléctrica, telefonía, combustibles y lubricantes, seguros, insumos o mercaderías de reventas, intereses, entre otros.

Por el lado del ingreso; veamos un ejemplo bien chaqueño, de cómo corporaciones multinacionales intentan fijar el precio de venta de un producto ofrecido por una empresa mediana del Chaco. En diario Norte, hace unos días, Oscar Koravaichuk responsable de FrigoPorc explicó: “Para venderle a Carrefour o Wall Mart me exigían un carré de cerdo a 35 pesos el kilo y que ellos pueden vender a $130; por eso abrimos franquicias. En nuestros locales el carré vale 70 pesos. Ganamos lo mismo y el consumidor se ahorra 50 pesos”. ¿Cómo responde un gobierno neoliberal de las grandes corporaciones? Estimula la apertura de importación de carne porcina.

Tanto las economías regionales con escaso valor agregado como la propagación del sentido común neoliberal, encuentran parte de las explicaciones en el poderío de las corporaciones. No se trata de Cristina o Macri sino de opciones más profundas. 

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