EL PRO Y EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS

Ni media hora duró el discurso de Mauricio Macri. Los comunicadores "objetivos, con tono de festejo, señalaron que es el cambio. Y claro, es el cambio. No creo que Cristina quiera ser igual a Macri ni Macri igual a Cristina. Pero existe una certeza. Ningún Presidente esquiva el relato, sea en palabras, gestos o imágenes. Las diferencias en el relato están dadas por el sujeto emisor, por el objeto, y también en algún punto por quienes reciben el relato. La puja de mensajes está intrínseca en la disputa por el voto. Cuando Mauricio Macri dijo en campaña que le gustaría ser un presidente mudo, no hizo otra cosa que adaptarse a los cuestionamientos sistemáticos de los medios contra las cadenas nacionales utilizadas por Cristina. Canje de palabras por silencios e imágenes.

El relato de Macri es más sencillo que el relato de Cristina. La ex Presidenta es una dirigente de una generación de bibliotecas, Macri es un dirigente de una generación de multipantallas, de zócalos. El PRO presentó una ingeniería narrativa nacida en los Estados Unidos en los años 90, que se denomina storytelling o el arte de contar historias. Es una técnica utilizada en el marketing empresarial, por medio de la cual se crea una atmósfera con el objetivo de conectar emocionalmente con la historia personal de cada usuario. ¿Quién no comió milanesas alguna vez? No todos los argentinos comimos milanesas con Macri pero todos recordamos que durante la campaña Macri comió milanesas en un hogar común. No sé cuantas veces fue a una casa particular pero millones de argentinos vimos sus relatos de vivencias con gente común (que no es su caso).- 

Me resisto a subestimar el discurso inaugural de Mauricio Macri. En ese discurso se produce la instalación de otras palabras, de otros sentidos. Diría George Orwell, primero te roban las palabras, luego los significados. Entonces, los años oscuros de la dictadura quedarán tapados por la palabra oscurantismo que utilizó Macri para decir otra cosa; memoria, verdad y justicia quedará tapada por justicia militante, reducir la brecha de la desigualdad será tapada por pobreza cero, la ley de medios por la libertad absoluta del mercado (gobernado por el grupo Clarín), proyecto político se tapará por equipo. El valor de las ideologías se taparán con una campaña de desideologización.


En esta disputa por los sentidos de las palabras, los medios de comunicación cumplen un rol esencial. Se escribió mucho al respecto. El PRO recibió colaboración de medios poderosos. Se crearon programas de televisión con el único fin de bombardear contra el gobierno nacional, se crearon ficciones para estigmatizar el rol de los dirigentes políticos del peronismo. 24 horas de municiones dialécticas contra un gobierno. Ahora, esos medios bombardearán nuevos sentidos. Cristina fue pintada como loca, yegua, sacada, nerviosa, crispada. Macri es pintado como sereno, tranquilo, que se encuentra en estado zen. Clarín tituló "total normalidad", en el amanecer del terrorismo de estado; Luis Majul, en forma similar, recorre todos los días programas de televisión (dice para promocionar su libro, cuando en realidad promociona nuevos sentidos) para hacernos saber que se pasó de la locura a la normalidad. ¿Qué es locura, qué es normalidad? ¿Qué es realidad, qué es ficción? No lo sé. Solo sé que es posible el relato con menor cantidad de palabras. 

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