BUITREMANÍA

Resistencia se deslumbra con los anuncios del segundo Puente Chaco-Corrientes pero se olvida que en localidades como Concepción del Bermejo, Lapachito, Capitán Solari, entre tantas otras, se necesita generar trabajo. Resistencia se deslumbra mientras el gobierno del Obelisco avanza a pasos acelerados en la destrucción de los tejidos sociales y económicos que renacieron en el año 2003.

El único plan del gobierno nacional es ingresar a  la timba financiera. La justificación es la inversión en infraestructura. Una parte de los dólares que ingresen tras pagar a los buitres, ingresarán a la canaleta de la fuga de capitales, de las comisiones, de los intereses. Los ingresos se concentrarán aún más en pocas manos. El gobierno nacional no generó ningún plan concreto para impedir el cierre de pymes ni tampoco un plan de créditos productivos para las provincias más postergadas.

El modelo buitre achica el estado, exprime el bolsillo de los trabajadores, y pone en jaque a las pymes nacionales. ¿Quién puede festejar?.

La aprobación legislativa del acuerdo con los buitres se dará en un entorno de aceleración de la inflación por la dramática devaluación, de incrementos de tarifas, combustibles, peaje, reducción del salario, incremento de la desocupación.

El gobernador del Chaco, justifica el acuerdo con los buitres sobre dos elementos: 1) La necesidad de gobernabilidad (elemento político), y 2) posibilidad de acceder al crédito barato (elemento financiero).

Sin ánimo de contradecir a nuestro gobernador, me permito intuir que será todo lo contrario.

Cuando se habla de gobernabilidad no debe soslayarse que Mauricio Macri (con el silencio cómplice de los gobernadores buitristas) desató un plan de demonización de Cristina F. De Kirchner. El “Cristina es un demonio” pasa a ser una variable del escenario político. Si por esas razones de la política, Cristina F. de Kirchner  muestra indicios de sostener un nivel de respaldo popular, estaríamos en presencia de un factor político denominado “inestabilidad gubernamental”. Es decir, Cristina será vista como un factor de riesgo; y ese solo factor explicará aumento de condicionamientos de los inversores financieros, exigencias de más ajustes, y de aumento en tasas de interés (que hoy rondarían el 9% anual). Las calificadoras de riesgo recuperarán su protagonismo mediático.

El aumento del costo financiero para los proyectos de inversión, desatará la siguiente variable de la ecuación neoliberal que son las exigencias de flexibilización laboral. Hoy se dice para generar empleo se necesita invertir, para invertir se necesita el endeudamiento. Pero en unos meses se dirá que para generar empleo, se necesita flexibilización laboral. Y otra vez, los gobernadores a las apuradas en el despacho de Rogelio Frigerio. Claro que todo será por culpa del discurso fundamentalista o de trinchera que utiliza el kirchnerismo.  

Las autonomías provinciales estarán bajo amenaza. Cuando gobernó el kirchnerismo, la oposición para esmerilar la contundente mayoría,  denunció que el Congreso era una escribanía. En los tiempos que vienen las provincias podrían constituirse en meras delegaciones del gobierno nacional, los gobernadores serán apretados cada vez más fuerte. Se desatarán campañas mediáticas que los denigrará por malos administradores.

El Chaco sería una de las beneficiarias del Plan Belgrano que tiene 16 mil millones de dólares a distribuirse entre 10 provincias durante 10 años. En la reciente propuesta de restitución de la coparticipación federal, se les pide a las provincias que en el corriente año desistan del 9% de los 15%. Hablamos de unos 137 millones de dólares. Es decir, el plan Belgrano, todavía verde en materia de licitaciones, sería financiado en más del 80% por los fondos que ya le corresponden al Chaco. También se debe anotar que gran parte de esas obras se licitarán en favor de las grandes empresas nacionales.

La buitremanía, es una corriente que intenta generar falsas expectativas sobre un acuerdo cuando en realidad se trata la materialización de una gran estafa, como bien señaló Jorge Milton Capitanich. 

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