LA BASE ESTÁ

En el Chaco, desde que asumió Capitanich, se observó una persistente y creciente inversión pública en infraestructura habitacional, vial, sanitaria, educativa, energética, de suministro de agua, deportiva, cultural, política, ambiental y recreativas. "La base está" podría decir Jorge Capitanich, sostener el ritmo, generar alternativas creativas, obtener financiamientos, y seguir escalando peldaños será incumbencia de los próximos gobernantes.

El trabajo por las economías regionales se inicia con la decisión de recuperar el estado e invertir en infraestructura básica.

Hasta la llegada de los Kirchner, el recetario para la administración pública giraba alrededor de tres ejes: Ajuste-Confianza-Liquidez. Ajuste fiscal para generar confianza en el mercado financiero, Confianza para obtener liquidez por medio de la atracción de capitales.

En ese contexto, la inversión pública fue relegada. El endeudamiento era la fuente de financiamiento preferida para suplir la exigua capacidad de recaudaciones impositivas. Esta mentalidad, lamentablemente, sigue presente en el gremialismo empresarial chaqueño, en especial cuando se escenifican como victimas sometidas a las garras del estado.

En un modelo de país alternativo, el Chaco difícilmente hubiese recibido inversiones en acueductos, fibra óptica, reflotación del Belgrano Cargas, creación de parques industriales, pavimento urbano, mejoramiento de caminos, gasoductos, miles de viviendas, cientos de escuelas y jardines de infante. Crecieron las cantidades de obras, de empleos, de empleadores, de fletes, y servicios relacionados.
No quiero caer en las estadísticas pero al solo efecto de dimensionar la magnitud que se aprecia en las calles, podemos sintetizar en base a datos del IERIC que la gestión de Capitanich se cerrará con despachos de más de 2 millones de toneladas de cemento portland. 


La inyección al circuito económico chaqueño, en concepto de remuneraciones a los trabajadores de la construcción registrados, por el periodo 2007-2015, llegará a una suma no menor de $3.273.312,110,24 (más de 3 mil millones de pesos). Cuando asumió Jorge Capitanich, la inyección rondaba los 120 millones de pesos (35 millones de dólares) al año, mientras que en el año 2014 la suma superó los 713 millones de pesos (más de 83 millones de dólares).