EL TRABAJO DIGNIFICA

Si miramos la morfología de la dirigencia opositora, advertimos un conglomerado de intereses casi particulares, casi hogareños. 

Esa dirigencia, suma años sin poder constituirse en la síntesis de la mayoría de esos ciudadanos antikirchneristas.

Los gritos contra cristina y su gobierno perecen porque la dirigencia nacional opositora navega sin un rumbo claro, adolece de ubicuidad, y sobresalen en los amontonamientos.

Esa frenética rabia de muchos argentinos no encuentra un recipiente electoral sólido en la oposición. Esto podría enmarcarse una frase histórica de Perón: "No es que nosotros seamos buenos sino que los otros son peores"

Muchas veces, cuando uno los observa en su individualidad, se pregunta, (y creo que ustedes también se habrán preguntado lo mismo); ¿A quienes representan? ¿Qué sector social representan? ¿Qué ideas representan? ¿Para qué hacen política?


De modo que el desafío para la oposición sigue siendo el mismo: Trabajar para renunciar a los egos personales, trabajar para conquistar la empatía de los antikirchneristas, trabajar para atreverse a perder el miedo al debate, trabajar para liberarse del amo clarín, trabajar para ser mejores políticos, trabajar y trabajar. Ese es el desafío, el trabajo dignifica.


No hay comentarios:

Publicar un comentario