APLAUSOS PARA EL SENADOR

Arrancó un año electoral pero la mayoría de los dirigentes en espera del Habemus Candidatus para el 2.015. En algunos, se aprecia pocos esfuerzos persuasivos; y una tendencia a ligeros respaldos mediáticos al líder.
Fieles, en espera del Habemus Papam
En el Chaco, pareciera que ciertos dirigentes, piensan y hacen política mirando hacia arriba. No me asombra ni descubro nada nuevo pero vale decirlo.
Al mejor estilo romano, miran hacia el balcón de la Basílica de San Pedro, en espera del Habemus Papam, en voz del Cardenal protodiácono.
En este caso, esperan el Habemus Candidatus, en voz del gobernador.
En el 2.007, el actual gobernador no esperó que desde el gobierno nacional le dijeran “Coqui, sos nuestro candidato”. Trabajó a destajo sobre el suelo chaqueño para persuadir a la ciudadanía.
Construyó la legitimidad  en base a una construcción territorial, aún frente al desconfiado y conservador desdoblamiento de algunos intendentes.
Los votos, las ventajas potenciales, y las necesidades públicas están dispersas en el territorio. No hay ninguna novedad en este asunto. Todos los dirigentes lo saben. Me pregunto: ¿Tienen la voluntad de asumir el sacrificio?
Si un pretenso candidato, en estas instancias no está dispuesto a tomar el sacrificio de trabajar seriamente para persuadir a sus comprovincianos, para hacer un relevamiento de las problemáticas, a inventariar las ventajas potenciales; entonces tampoco está en condiciones de suceder a Jorge Capitanich.
La pereza política no se suple con figuraciones mediáticas que contienen una oleada de efímeros respaldos para el hombre, de quien casualmente esperan el respaldo para sus propios destinos políticos. Respaldo Capitanich Vicepresidente, respaldo la re-reelección deCapitanich, respaldo Capitanich Senador, respaldo...
El gobernador, además de enojarse, con el espectáculo circense y anodino, es muy probable que les esté pidiendo a los respaldadores profesionales: “Muchachos, respáldenme con gestión y resultados”.
El esquema es sencillo: Esperan el Habemus candidatus. Para convencer al hombre de quien esperan el gran respaldo, publican un respaldo escrito en los medios principales.
Así será difícil que convenzan al líder; y mucho menos a la ciudadanía que no miran porque se la pasan mirando hacia arriba.
No hay sed de persuasión de masas, hay sed de cargos. El modo de saciar esa sed de cargos, es incurrir en una cómoda adulación mediática que no la cree Capitanich ni el resto de los mortales habitantes. 
En la llegada de este año electoral, ya se puede observar alrededor de Capitanich, el amontonamiento de cientos de dirigentes que tienen sed de cargos, y que siempre están cerca de las roscas pero lejos de las masas.
Jorge Capitanich, está en condiciones, de respaldar a todo aquel que quiera sucederlo, y a la vez no trabajar a favor de ninguno.  Que los lleve de paseos en sus intensas jornadas de trabajo o no lo empuje a la hora de las fotos, bajo ningún concepto, debe interpretarse como un respaldo. 

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