A EDUARDO AGUILAR ¿LE HIZO FALTA LA UNIVERSIDAD DE LA LEGISLATURA?


Foto: Diario Chaco.
¿Existe una percepción social de una legislatura más funcional para devolver favores propios de la micro-política, que para cumplir los compromisos políticos con la ciudadanía en general? Solo me pregunto, y les pregunto a quienes lean esta opinión. 


Supongamos que exista una percepción social negativa, debemos convenir que no es nueva ni exclusiva sobre los diputados chaqueños, para ejemplo sirve traer a Roberto Arlt quien en 1.933 se vestía con las imaginarias pilchas de un diputado y escribía: “Ante todo se necesita ser un cínico perfecto, y yo lo soy, no lo duden señores. En segundo término se necesita ser un traidor, y yo también lo soy, señores. Saber venderse oportunamente, no desvergonzadamente, sino evolutivamente”.

Eduardo Aguilar, tiene el mayúsculo desafío de liderar un proceso político en la legislatura que permita torcer la percepción social sobre el quehacer de los diputados chaqueños.

Del presupuesto 2012 surge que la planta de personal legislativo es de 1617 empleados (1243 permanentes, 374 temporarios), esto nos da la siguiente relación teórica: Por cada Diputado existen 50 empleados legislativo. Pero claro en la práctica no se verifica dicha relación. Fabricio Bolatti (Diputado de Frente Grande) aclaró que la relación no es lineal, los pases a plantas en la gestión de Bergia no vinieron a resolver los problemas de la legislatura sino a resolver “los compromisos políticos” de legisladores y partidos políticos, y hay una parte de la estructura que responde a los históricos compromisos políticos. Ciertamente no es aplicable un criterio matemático para poner un grito en el cielo con el costo anual de cada diputado que es de  $ 7.097.699,06 ($591.474,92 mensuales), porque se supone que la legislatura -en teoría- es un colectivo que en su andar maximizará la rentabilidad social para el millón de chaqueños. Pero estos dos indicios, por sí solos, ya exigían que la Legislatura tenga un mayor rinde, que se abra un proceso de cambio en la respuesta a las demandas sociales.

La Legislatura es una fábrica de ordenamientos legales para organizar la convivencia social de los ciudadanos, y como tal es parte de una cadena de valor de la gestión pública. En ella también se da proceso productivo, tiene entradas como recursos humanos, liderazgos, debates, gastos corrientes y salida que son las Leyes, resoluciones. Uno se siente más satisfecho con la producción de la legislatura cuando en un cuatrimestre se debatieron y sancionaron más de 50 leyes, no tanto por la cantidad (que apabulla) sino por la cualidad de trascendentes de las mismas, como Exploración petrolera, Nueva Fiscalía de Investigaciones administrativas, Defensoría del Pueblo, Seguridad Pública, Expropiación de la Fidelidad, Fideicomiso para la infraestructura municipal, subsidios y créditos blandos para productores afectados por la sequía, Coparticipación del Municipio Espinillo, entre otras.-

No solo se trata de vigilar y castigar, sino también de vigilar y premiar (y esto no quiere decir que los comunicadores seamos vigilantes ni debe tomarse en forma literal). La innovación legislativa, es un condimento que puede guiar las actividades humanas hacia estadios de mejor calidad, en otras palabras puede incrementar el valor satisfactor de los ciudadanos. La reciente declaración de utilidad pública del predio de la ex textil Abraham, además de marcar el comienzo de una solución edilicia que viene esperándose hace muchos años, sirvió también para seguir observando el desempeño político de Eduardo Aguilar a la hora de generar climas de consensos alrededor de temas controvertidos; y de paso ver cual era la conducta de algunos diputados Justicialistas, en especial de los que responden al denominado “gustavismo”, quienes frente a la contundente fuerza del consenso legislativo fueron llevados a quedar a mitad de camino, ni a favor ni en contra, a abstenerse de votar.

Eduardo Aguilar, en esta democrática tensión de fuerzas políticas, de ideas, de estilos y de visiones opuestas, viene ofreciendo un catalogo de liderazgo que merece un reconocimiento. Aún siendo un novato en la legislatura,  muestra que es un líder con claridad a la hora de  identificar los problemas-Objetivos, y con soltura a la hora de persuadir a partir de la negociación, y no desde la imposición. Aguilar, en cinco meses que lleva como Diputado, sin caer en el autoritarismo, construyó su autoridad legislativa en base al respeto y al entendimiento con el resto de los legisladores. En efecto, parece no le hizo falta “la Universidad de la Legislatura”, Parafraseando al Diputado Ricardo Sánchez (quien lleva más de 8 años como Diputado Provincial) que hace unos meses me dijo en Abrapalabras: a Eduardo Aguilar “le falta launiversidad de la Calle”.

César López 
(Abrapalabras)

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