Pasan los gobiernos…

Su buen nombre puso al servicio del gobierno de acción chaqueña, mas tarde su fe cabalgó al lado de un ángel y su oficialismo mezclado con asistencialismo fue siempre su fuerte. El nos ignoró por años, nos fue arreando hacia el anonimato, no teníamos  espacios para la catarsis. Cuando apretamos los puños en la gloriosa noche del 16 de septiembre de dos mil siete fue un ingenuo festejo, custodiamos las urnas para evitar el fraude, en la esquina mezclado entre policías y militantes había un loco con una mesa y un micrófono transmitiendo la guapa vigilia del peronismo chaqueño, no era él. Los anónimos sufrimos el espectáculo que muy bien pagamos, los compañeros balbuceamos la impotencia mientras el altoparlante del partido entrega una cobertura del triunfo arrollador en las internas, festejamos la victoria agobiados por la resignación. Los militantes sociales son su materia prima, su mercadería mas preciada, y los dirigentes sus mejores clientes. Las ideologías no importan en esa sintonía de intereses, el vértigo de la coyuntura matutina es estratégicamente utilizado para eliminar al verbo pensar. Nadie lo dice, nadie es ingenuo.
…queda él.

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