LAS EMOCIONES NO FUERON CLANDESTINAS NI HUBO QUE INVENTARSE UNA PLAZA

El pueblo sin una plaza para expresar sus  alegrías y tristezas, sus odios y sus amores sería un pueblo desplazado. La plaza, se sabe, es egocéntrica. La plaza 25 de Mayo de la ciudad de Resistencia vivió. El pueblo metido en sus entrañas. Solo una plaza permite el entrevero de ciudadanos con futuros ciudadanos, de representados con representantes.

Las emociones no fueron clandestinas. La plaza era real. Estuvo ella. Es probable que ella como tantos otros integrantes de esa juventud soñadora, tuvieron que inventarse una plaza para rendir tributo a la patria.

Mientras escuchaba las emocionadas palabras de la presidenta, sentía que esas palabras venían de aquellos sueños de la juventud maravillosa. Imaginé a esa mujer, al desgarbado y a tantos otros inventándose su plaza. Imaginé sus clandestinos homenajes a la patria. Sus broncas contra los Tedeum, contra los dictadores que se llenaban la boca con la palabra Patria. La imaginé soñando una plaza democrática y feliz. Como la de ayer, aquí en el Chaco. Los chaqueños tenemos una realidad cotidiana diferente a la del año dos mil tres. Sí! Claro que es diferente, o alguien puede decirme que no?


Cristina Kirchner le hizo el mejor homenaje posible a la patria bicentenaria! Patria que fue casi desintegrada en el año 2001, golpeada en sus instituciones con cinco juramentos presidenciales, con un congreso impotente para sacar leyes sustantivas, obligado a entretenerse para evitar la acefalia, con el multimonetarismo o varias monedas (bonos) como una cruel metáfora de la desintegración nacional, con el FMI visitándonos seguidos para hacernos saber que no éramos independientes, con la pobreza e indigencia en tendencia creciente, con la exclusión alimentando la desesperanza y dividiendo familias argentinas, jóvenes que abandonaban las universidades, profesionales que se desvelaban para juntar algunos bonos como chofer, telefonistas; obreros que juntaban cartones, niños que veían divorciarse a sus desesperados padres, niños que iban a la escuela a probar el único bocado del día y nada es peor que niños de miradas tristes en un país desintegrado.



Es cierto, la patria nació en 1810. También es cierto que la patria estuvo a punto de desintegrarse, de morir en el 2001/2002. Y el pueblo fue quien salió a las plazas para rescatarla de las manos inútiles de De la Rua, y más tarde las manos inquietas de Duhalde. Kirchner fue una especie de un patriota restaurador. El pueblo, interpreta que Cristina sostiene y profundiza esa restauración. Por eso el Pueblo y Cristina, Cristina y el pueblo reunidos ayer en la plaza de resistencia para festejar el cumpleaños 201, tenían un mismo motivo de reflexión y de agradecimiento. Hablaron el mismo idioma, y ya lo dijo ella: la letra k no es la mas importante sino la letra A, de Argentina! Tenemos patria, estemos orgullosos!

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